La productividad no solo depende de trabajar más horas, sino de administrar la energía y el enfoque. La gestión consciente del tiempo combina técnicas tradicionales con estrategias de bienestar personal, evitando el agotamiento y potenciando resultados.

Claves para aplicarla:
- Identifica tus horas de mayor energía: agenda las tareas más exigentes en esos periodos.
- Divide el trabajo en bloques: usa técnicas como Pomodoro o bloques de 90 minutos.
- Elimina distractores: crea espacios de trabajo libres de interrupciones.
- Integra pausas activas: pequeñas rutinas de movimiento o respiración mejoran el enfoque.
- Evalúa tu jornada al final del día: detecta qué funcionó y qué no.
Tip extra: no confundas ocupación con productividad; muchas tareas pueden delegarse o eliminarse.
¿Estás gestionando tu tiempo de manera estratégica o solo reaccionas a lo urgente?

