Un buen análisis financiero no se limita a revisar balances o estados de resultados, sino a interpretar lo que esos números dicen del presente y futuro del negocio.

Puntos clave: evalúa liquidez para saber si la empresa puede cumplir compromisos inmediatos; revisa rentabilidad para medir eficiencia en la generación de utilidades; y analiza endeudamiento para prever riesgos financieros.
Error común: centrarse solo en ingresos sin evaluar gastos y deudas. Un negocio que vende mucho pero gasta más no es rentable.
Tip extra: combina análisis financiero con indicadores no financieros como satisfacción del cliente o rotación de personal. El panorama completo da mejores decisiones.
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